La mediación es un procedimiento voluntario y confidencial en el cual dos o más partes, con la asistencia de un tercero neutral, trabajan para alcanzar por sí mismas un acuerdo. A diferencia de un juicio o del arbitraje, nadie impone la solución, pues son las propias personas implicadas quienes deciden el resultado.
La persona mediadora no juzga, ni decide quién tiene la razón. Su papel consiste en facilitar la comunicación en un espacio seguro, ordenando el diálogo. Actúa con profesionalidad en el marco de un proceso diseñado para contribuir a superar los bloqueos generados en negociaciones más sencillas.
La mediación viene regulada en distintos textos normativos, entre los cuales se encuentra la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles.